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2016 Petición de Oración | Dios mide nuestra fe | Conferencia sobre 1 Juan

 
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Title
   Motivo de Oración 2009(3) - Santuario    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   <Éxodo 36: 2-7>, <1 Crónicas 22: 1-5>
Date
   2009-01-04



: “Santuario” (2009 Título de Oración de Año Nuevo- 3)

: <Éxodo 36: 2-7>, <1 Crónicas 22: 1-5>

“Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella. 3 Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana. 4 Tanto, que vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía, 5 y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga. 6 Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más\; 7 pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba”.

<1 Crónicas 22: 1-5>
“Y dijo David: Aquí estará la casa de Jehová Dios, y aquí el altar del holocausto para Israel. 2 Después mandó David que se reuniese a los extranjeros que había en la tierra de Israel, y señaló de entre ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de Dios. 3 Asimismo preparó David mucho hierro para la clavazón de las puertas, y para las junturas\; y mucho bronce sin peso, y madera de cedro sin cuenta. 4 Porque los sidonios y tirios habían traído a David abundancia de madera de cedro.
5 Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y de tierna edad, y la casa que se ha de edificar a Jehová ha de ser magnífica por excelencia, para renombre y honra en todas las tierras\; ahora, pues, yo le prepararé lo necesario. Y David antes de su muerte hizo preparativos en gran abundancia”.



Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Éste es el primer domingo de este Año Nuevo 2009. Démosle toda la gloria y gratitud a Dios Padre quien estará con nosotros y guiará hacia las bendiciones durante este año.

Oro para que siempre ustedes habiten en luz para que de ese modo tengan garantía de las bendiciones de dios Padre.

Hoy es un día de sumo gozo y alegría. Los domingos, y en especial este primer domingo del año, podemos acercarnos al Santuario de dios y adorarlo. ¿No están agradecidos por eso?

Además, la mayoría de los miembros de la Iglesia ofrecieron la primera hora del año a Dios Padre en el Servicio de Año Nuevo.

También ofrecieron a Dios el primer viernes de vigilia de adoración del año.

¡Cuán feliz se sentirá Dios Padre al verlos a creyentes que aman el santuario de Dios y que anhelan el pan de vida! El salmo 37:4 dice, “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Por lo tanto, el deleitarse en Dios es la clave para las respuestas y bendiciones.

Y existe ciertamente una manera en la que podemos deleitarnos en Dios mientras vivamos en esta tierra como Sus hijos.

Es la construcción del Santuario. Es decir, que construyamos un lugar para que Dios habite en cierto lugar en esta tierra.

Las bendiciones que vendrán tras la construcción del Santuario de Dios serán maravillosas y verdaderamente grandes.

Y en este servicio, les hablaré sobre el tercer motivo de oración del 2009, el “Santuario”.

A través de este mensaje, es mi anhelo que puedan comprender cuánta bendición espiritual y material significa la construcción del Santuario.

Asimismo, espero que lleguen a darse cuenta de cuán grande es la providencia de Dios, quien nos ha encomendamos la construcción del Gran Santuario, y antes de esta, la del Santuario de Canaán.

Oro en el nombre del Señor para que sean llenos de fervor por el santuario de Dios para que así, sean bendecidos en gran manera.


Queridos hermanos y hermanas en Cristo, en 1 Reyes 8, leemos la oración del rey Salomón ofreció a Dios luego de la construcción del Templo de Dios.
Los versículos 27-30 dicen, “Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener\; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado? 28 Con todo, tú atenderás a la oración de tu siervo, y a su plegaria, OH Jehová Dios mío, oyendo el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti\; 29 que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí\; y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar. 30 Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel\; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos\; escucha y perdona”.
Luego, Salomón continuó orando el tiempo que el pueblo de Dios pecaba.

Es decir, hay personas que enfrentan ciertas calamidades debido a su pecado. Salomón le pidió a Dios que escuchara a la gente y los perdonara cuando éstos se arrepintieran y que se alejaran de sus pecados, y volvieran sus rostros hacia Dios.

El rey Salomón entendió muy bien cómo agradar a Dios, y cuánta bendición significa la construcción del Templo. Es por ello, que él pudo orar tan audazmente ante Dios de esa manera.
1 Reyes 9:2-3 dice lo siguiente con respecto a ala oración de Salomón, “Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. 3 Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre\; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días.
El Templo que es aceptado por Dios viene a ser como un pasillo que nos conecta a nuestras bendiciones.

Lo mismo ha sucedido con la iglesia. Dios nos ha bendecido a través de cada uno de los santuarios.

Cada vez que nos mudamos a un nuevo santuario. Dios nos bendijo en gran manera tanto espiritual como materialmente.

Ahora, Dios nos ha brindado la gran oportunidad de ser bendecidos a través de la construcción del Santuario de Canaán.

Ahora bien, ¿por qué es una gran bendición construir el Santuario de Canaán?

Hoy en día, en algunas iglesias, se dice que hay miembros que abandonan la iglesia o que registrarian pocas las personas nuevas si la iglesia desea constuir un templo.

Eso se debe al peso de la construcción. Pero, ¡cuán lamentable es eso!

Dios derrama sus bendiciones sobre ellos, pero ellos las rechazan. Si de verdad hay fe en nosotros, al escuchar que vamos a construir el Santuario de Dios, deberíamos saltar de gozo y alegría.

El pasaje de hoy nos dice claramente qué tipo de corazón y de actitud debemos tener si vamos a construir el santuario a Dios.

Éxodo 36:2-7 dice, “Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella. 3 Y tomaron de delante de Moisés toda la ofrenda que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrenda voluntaria cada mañana. 4 Tanto, que vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía, 5 y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga. 6 Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento, diciendo: Ningún hombre ni mujer haga más para la ofrenda del santuario. Así se le impidió al pueblo ofrecer más\; 7 pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.”

El pueblo de Israel recibió el mandamiento de parte de Dios de construir el tabernáculo para que Dios habitara en el durante su vida en el desierto. Sin embargo, ellos no tenían un bienestar económico.

Mas cuando escucharon sobre la construcción del tabernáculo, hubo mucha gente que se ofreció de voluntaria.

La gente traía tanta ofrenda voluntaria cada mañana que, literalmente, se estaba desbordando. La ofrenda era tanta que Moisés, mas tarde, tuvo que ordenarles que ya no llevaran ninguna ofrenda más.

El pueblo no traía lo que les sobraba una vez que hacían sus propios gastos\; sino más bien, era de lo mejor que tenían.

Y cuán conmovido debe haberse sentido Dios Padre por la actitud y hechos de los hijos de Israel.

Lo mismo sucedió cuando el Rey Salomón construyo el Templo.

A decir verdad, David quería construir el Templo de Dios, pero la tarea fue cedida a su hijo Salomón.

No obstante, el Rey David hizo todos los preparativos para que su hijo construyera el Templo.

El pasaje de hoy de 1 Crónicas 22:1-5 dice, “Y dijo David: Aquí estará la casa de Jehová Dios, y aquí el altar del holocausto para Israel. 2 Después mandó David que se reuniese a los extranjeros que había en la tierra de Israel, y señaló de entre ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de Dios. 3 Asimismo preparó David mucho hierro para la clavazón de las puertas, y para las junturas\; y mucho bronce sin peso, y madera de cedro sin cuenta. 4 Porque los sidonios y tirios habían traído a David abundancia de madera de cedro.
5 Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y de tierna edad, y la casa que se ha de edificar a Jehová ha de ser magnífica por excelencia, para renombre y honra en todas las tierras\; ahora, pues, yo le prepararé lo necesario. Y David antes de su muerte hizo preparativos en gran abundancia”.

Hermanos y hermanas, no podemos construir un santuario a Dios sólo porque tenemos el dinero suficiente para hacerlo.

Dios es el dueño de todas las cosas en el universo\; por consiguiente, no es que Dios mande dar ofrendas para la construcción porque no tenga el dinero para llevarla adelante.

Si Dios quiere, Él puede darnos mucho más de lo que necesitamos, tanto como Él quiera, para la construcción del santuario.

Del mismo modo, Él puede tocar a los mejores arquitectos y demás expertos del mundo para construir Su santuario.

Pero lo que Dios desea verdaderamente no es mucho dinero o tecnología. Dios anhela el corazón de Sus hijos llenos de pasión por construir el santuario de Dios.

Y si Dio halla en nosotros esa ardiente pasión por su santuario, Él derramará sobre nosotros las bendiciones económicas y abrirá el camino para llevarlo a cabo.

Tras dejarnos sembrar el camino, Él nos bendecirá tanto como hayamos sembrado.

Este principio para ser bendecidos se aplica de la misma manera para la construcción del Santuario de Canaán.

Desde aquí en más, permítanme explicarles por qué es una bendición espiritual la construcción del Santuario de Canaán.

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, desde la misma fundación de esta iglesia, Dios nos ha encomendado uno de los proyectos más grandes en la historia humana, es decir, la construcción del Gran Santuario.

Un gran trabajo que nadie hubiera pensado o ni siquiera logrado será llevado a cabo por Manmin.

Pero antes de la construcción de este Gran Santuario, Dios nos ha encomendado la tarea de levantar el Santuario de Canaán. Y es esa, precisamente, la tarea que todos nosotros en Manmin tenemos que alcanzar.

Como les he venido diciendo desde que la fundación de esta iglesia, el Gran Santuario no podrá ser construido por nuestras propias fuerzas.

Cuando todas las condiciones estén dadas mediante las obras de Dios, Dios mismo tocará a las personas necesarias y la construcción se llevará a cabo.

Ahora bien, ¿Dios no puede tocar a la gente necesaria ahora mismo y construir el Gran Santuario?

Por supuesto que puede, sólo que si lo hace, no estaría yendo de acuerdo con la justicia espiritual.

Cada vez que Dios hace algo, lo hace de acuerdo con la justicia.

Y la condición más importante de acuerdo con la justicia en la construcción del Gran Santuario es “quién lo construye”.

No importa cuánta riqueza, poder social y autoridad podamos acumular y que estén dadas todas las demás condiciones, si no somos aptos para construir el Gran Santuario, nunca podremos hacerlo.

También el mismo Rey David también había hecho todos los preparativos para la construcción del Templo\; sin embargo, él no era apto para esa tarea.

La razón era que él había derramado demasiada sangre mediante batallas y guerras.

Es por ello, que aunque Dios amaba mucho a David, no le permitió a David, sino a su hijo Salomón, la construcción del Templo.

La calidad de persona que tiene la responsabilidad de la construcción del santuario de Dios es de suma importancia en vista de la justicia de Dios.

Y Dios nos ha encomendado a nosotros, Manmin, la construcción del Gran Santuario.

Dios anhela aceptar el Gran Santuario construido por las manos de los miembros de Manmin, santificados, puros y sin mancha.

Ésta es la razón por la cual primero la construcción del Santuario de Canaán antes de la del Gran Santuario.

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, Dios desea derramar sobre los miembros de Manmin bendiciones espirituales mediante la construcción del Santuario de Canaán.

Dios nos dio Su palabra sobre la construcción del Santuario de Canaán en el 2001. Desde ese momento, también el fluir del espíritu comenzó rápidamente.

Todo se mueve armónicamente. La esencia del fluir del espíritu es la santificaron de los hijos de Dios.

Al encomendarnos la tarea de construir el Santuario de Canaán, Dios nos ha permitido darnos cuenta de cuán importante es que los pastores, levitas y miembros de la iglesia sean santos en construir el santuario de Dios.

Por supuesto, sería lo ideal que todos y cada uno de nosotros se santificara, pero Dios no desea tanto eso.

Dios anhela cierta medida de fe de cada pastor, levita y miembro laico.

Y para alcanzar esa medida es que, bajo Su dirección, Él nos ha venido purificando inclusive hasta el día de hoy.

Incluso a aquellos obreros que ocupan una posición de liderazgo en la construcción del Santuario de Canaán, Dios les ha hecho comprender cuán importante es la fe.

Dios Padre les dijo a los obreros que hicieran cierta cosa pero por su falta, no obedecieron. A través de eso, Dios les permitió que considerasen cuán verdadera y espiritual es su fe y pudieron ver sus fallas.

Mas eso no significa que la fe del liderazgo sea menor que la del resto de la iglesia.
Los lideres ciertamente tiene fe, pero no llegaban al nivel de fe que Dios deseaba que alcancen, y pero Dios les permitió que se dieran cuenta de eso.

A través de este tipo de capacitación, podemos alcanzar el nivel de fe necesario para construir el Gran Santuario\; Dicha construcción es uno de nuestros objetivos principales, el cual no puede alcanzarse con una fe regular.

Es especial, los líderes que de verdad están ejecutando las obras deben tener la fe necesaria como para sacrificar sus vidas, tal como lo hicieran los sacerdotes que permanecieron firmes en medio del Río Jordán.

Por supuesto, que los corazones de todos los miembros de la iglesia deben aunarse para construir el Gran Santuario, pero antes de eso deben estar los 300 guerreros de Gedeón.

Entonces, ¿son sólo los líderes que llevan adelante la obra esos 300 guerreros de Gedeón? No, no en este caso.

Todos ustedes se hallan entre los 300 guerreros de Gedeón. Cuando llegue el tiempo de la construcción de verdad del Gran Santuario, prácticamente un sinnúmero de personas vendrán a esta iglesia.

Y si Dios desea elegir creyentes llenos de fe que sean como los 300 guerreros de Gedeón, ¿a quiénes debería elegir?

¿No deberían ser ustedes, quienes están aquí, quines han atravesado por pruebas y enseñanzas en esta iglesia y quines han crecido en la fe continuamente?

Es por ello que Dios le permite a cada miembro que ponga a prueba sus actitudes y su medida de fe a nivel personal mediante la construcción del Santuario de Canaán.

Quizás no todos estén involucrados de forma directa con la construcción del santuario, pero Dios sí desea que cada uno de nosotros haga su parte y lleguemos a la estatura de fe que Él anhela.

Dios nos está purificando a través del proceso de construcción del Santuario de Canaán, para que de esa manera, no sólo los pastores, levitas y líderes crezcan en la fe, sino también los demás miembros de la iglesia.

Por esa razón, Dios nos ha estado seleccionando mediante pruebas y experiencias desde la fundación de esta iglesia, y nos ha constituido como una congregación de creyentes altamente capacitados.
Dios desea colocar a cada uno de ustedes que están bien capacitados como piedras angulares en la construcción del Gran Santuario.

Dios quiere construir el Gran Santuario con todos aquellos que también llegarán a la iglesia\; pero en especial, lo quiere hacer con los que son como los 300 guerreros de Gedeón, quienes juegan un papel primordial.

Por lo tanto, hoy es un tiempo precioso de preparación.

Así que, ¿Cuán atentos están?, ¿cuán diligentes son en revisar sus vidas y en cambiar?

¿Se están santificando y cambiando hasta en los mínimos detalles?

Y sobre todas las cosas, los exhorto a que revisen cómo está su unidad con el resto.

Ese es un punto esencial para aquellos líderes que están involucrados en la obra. Dios anhela que el trabajo de la construcción el Santuario de Canaán sea hecho en unidad.

Ciertamente será grande la fortaleza cuando los obreros estén unidos en un solo corazón y una sola fe.

Además, también durante ese tiempo se debe mantener la paz. Cuando deseamos entendernos entre nosotros, y nos animamos los unos a los otros con un solo corazón, entonces las obras de arriba pueden manifestarse.

Asimismo, es de suma importancia que los miembros laicos también estén unidos.

Cuando los hijos de Israel conquistaron la ciudad de Jericó, no fueron únicamente los líderes que marchaban alrededor de la ciudad.

Por supuesto, al frente estaban los soldados armados, luego los siete sacerdotes con siete bocinas de cuernos de carnero, y los sacerdotes que llevaban el Arca del Pacto, y la gente los seguía.

Y Josué le dijo lo siguiente al pueblo.

Josue 6:10 dice, “Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad\; entonces gritaréis”.

¿Habrá dicho el pueblo cosas tales como: cuánto tenemos que marchar, cuántas vueltas tenemos que darle a la ciudad, por qué tenemos que levantarnos tan temprano por la mañana?

Ellos marcharon en silencio, y cuando Josué les ordenó que gritaran, ellos gritaron y los muros de la ciudad de Jericó se derrumbaron.

A esto se le llama estar unidos.

Es obedecer al líder desde la posición que ocupa cada uno, y marchar hacia adelante hacia un objetivo en común en cualquier circunstancia o situación.

Es o es lo que tenemos que hacer. No deberían existir las quejas\; sino más bien, sólo voces que se levanten en agradecimiento con un ""Amén"", orando y dando la gloria a Dios.

Pero este tipo de palabras pueden brotar únicamente de corazones que han sabido guarda lo bueno a través de todo tipo de circunstancia.

Después de todo, cuando cumplimos con levantar un hermoso santuario a Dios en nuestros corazones, nosotros, como hijos de Dios, podemos unirnos y construir un santuario todos juntos.

Del mismo modo, la construcción del santuario se lleva a cabo cuando cada alma entre nosotros prospera.

Y la verdadera construcción del santuario toma lugar cuando construimos el santuario físico a partir de las bendiciones espirituales dadas.

Oro en el nombre del Señor para que ustedes puedan darse cuenta del verdadero significado que encierra la construcción del santuario, para que de ese modo, la construcción del Santuario de Canaán se convierta en una especie de cinta transportadora de bendiciones, y nuestras almas así puedan prosperar.


Queridos hermanos y hermanas en Cristo, cuando Adán se encontraba en el Huerto del Edén, él disfrutaba de todas las cosas sin necesidad de trabajar o sembrar.

Es por ello, que no podía dar gracias verdaderamente o no podía sentir el gozo por lo que tenía.

Mas cuando Adán llega a la tierra y obtiene su primera cosecha, ¿cómo se habrá sentido?

Cuando él vio lo que a través de su duro trabajo había obtenido y ofreció sacrificios a Dios de eso, cuán agradecido y gozoso debe haber estado desde lo profundo de su corazón.

Es casi lo mismo que nuestro caso con el santuario.

Si Dios comienza a trabajar, Él puede construir el Santuario de Canaán o el Gran Santuario en un instante.

Aunque nosotros no hagamos nada de nada, Dios es más que poderoso para hacerlo si Él así lo quiere. Pero no estaría del todo bien de acuerdo con la justicia espiritual.

Pero supongamos que es Dios quien trabaja y construye el santuario, a pesar de que no va de acuerdo a la justicia espiritual. Luego, ¿cómo nos sentiríamos nosotros al adorar a Dios en ese santuario?

¿Sentiríamos que somos sinceros, que damos gracias de corazón, que estamos verdaderamente llenos de gozo y emoción? Quizás lo sintamos al principio por un momento, pero no es verdadero y podrá durar para siempre.

Sin embargo, el construir de verdad el Santuario de Canaán y el Gran Santuario con nuestras propias manos y se lo ofrecemos a Dios, la gratitud, el gozo y la emoción por el trabajo durarán para siempre, tanto en la tierra como en el cielo.

Eso se debe a que los santuarios contendrán nuestra fe, paciencia, amor, sudor, esfuerzo, lágrimas y oraciones.

Asimismo, a través de los santuarios, tenemos la posibilidad de que nuestras almas prosperen y que nos podamos presentar ante Dios como mejores hijos Suyos.

Hermanos y hermanas, el Santuario de Canaán es otro peldaño más hacia el Gran Santuario.

Al construir el Santuario de Canaán, nuestros pastores, levitas, líderes, y todos los demás miembros de la iglesia recibirán bendiciones espirituales y materiales, y nos iremos preparando como vasijas dispuestas para el Gran Santuario.

El Santuario de Canaán y el Gran Santuario no están separados el uno del otro. El comienzo del Santuario de Canaán es el comienzo también del Gran Santuario.

No debemos pensar más, “Me esforzaré más cuando estemos construyendo el Gran Santuario.”Debe haber en nosotros el profundo deseo y fervor porque hoy es el comienzo del Gran Santuario.

Cuando construimos un santuario, es obvio que se necesita trabajar duramente y con dedicación.

Debemos dar nuestras ofrendas para la construcción, y también desbaratar las obras del enemigo, Satanás, pues habrá muchas pruebas.

Y tras pasar el proceso de construcción del Santuario de Canaán, Dios mismo puede tocar al mundo para que construya el Gran Santuario, sin violar la justicia. Por lo tanto, éste es un tiempo muy importante.

Hoy es el tiempo en que debemos cumplir con la justicia que Dios pide.

Dios ha venido trabajando la santificación en nosotros y ha venido guiando y purificando a los líderes como al oro puro, para que de ese modo, podamos cumplir con las condiciones de la justicia.

Cuando lleguemos a tener corazones refinado y purificados como el oro puro, entonces, la construcción del Santuario de Canaán y la del Gran Santuario se llevarán a cabo rapidísimo.

Por consiguiente, los animo a que oren con más fervor por el “santuario” este año.

Es obvio que debemos cumplir con levantar primero un santuario en nuestros corazones.

En este año de bendiciones, oro en el nombre del Señor, para que ustedes cumplan completamente con todos los grandes planes que dios Padre ha preparado para que Manmin lleve a cabo, una iglesia puesta en alto por encima de las naciones de la tierra.

[Amén]

 
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