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2016 Petición de Oración | Dios mide nuestra fe | Conferencia sobre 1 Juan

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Title
   Cielo(15) - La Comida en el cielo    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   Lucas 22:30
Date
   2007-03-25



Lectura de la Escritura

Lucas 22:30

“Para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.”

Esta es la décimo quinta sesión de la serie de sermones ‘cielo’.
Desde la última sesión comencé a explicarles el tipo de vida que los hijos de Dios vivirán en el cielo y la clase de vida que tienen en común. En primer lugar, estudiamos sobre la ropa que usaremos en el cielo.
Hoy les hablaré sobre la clase de comida que comeremos en el cielo.
¿Qué tipo de comida le parece mejor? ¿Qué clase de plato disfruta más?
A algunos de ustedes les encanta las carnes y los mariscos o algunos otros las galletas y el pan.
Ahora, cuando entren al cielo ¿Comerán la misma comida que les encantaba y que les gustaba más en la tierra?
Algunos dicen que una de las grandes alegrías para ellos, es comer la mejor comida.
Entonces, ¿Tienen miedo de no encontrar su comida favorita en el cielo? Para aquellos que tienen la misma preocupación, quiero decirles que no se preocupen y les insto a escuchar los mensajes.

Queridos hermanas y hermanas en Cristo,
¿Que piensan ustedes que comían las primeras personas que Dios hizo, Adán y Eva?
Dios les dijo en Génesis 1:29: “Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.”
Adán y Eva fueron creados como espíritus vivientes. La comida que ellos comían en el Huerto de Edén en el segundo cielo era toda planta que da semilla y todo fruto que da semilla.
Todo fruto que da semilla se refiere a “los frutos que producen los árboles” tales como manzanas, peras, uvas, y melocotones; mientras que ‘toda planta que da semilla’ se refiere a las sandías, fresas, melones, tomates, etc.

Estas frutas abundaban en el Huerto de Edén, así que los descendientes que Adán y Eva tuvieron allí no necesitaban trabajar ni sudar para alimentarse.
¿Qué les pasó entonces después de que pecaron al desobedecer y fueron echados fuera del Edén y entraron en la tierra?
Génesis 3:18-19 nos dice: “Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan...”
Debido al pecado de Adán, la tierra que estaba bajo su autoridad fue maldita y empezaron a crecer árboles y hierbas innecesarios incluidos los espinos y cardos.
Hasta antes que la tierra fuera maldita, solía rendir 100, 60 o 30 veces más de las semillas que caían en ella.
Pero desde que la tierra fue maldita, el hombre podía conseguir plantas del campo sólo aclarando la tierra con el sudor de su duro trabajo.
“Plantas del campo” no solo significa las verdaderas plantas del campo, sino también todo lo que podía conseguir a través de su duro trabajo.
Así que, cuando comenzó el cultivo del ser humano, todo lo que crecía en el campo era comida para el hombre.
Entonces, ¿Cuando comenzó a comer carne la humanidad? Fue sólo después del Gran Diluvio que ocurrió en el tiempo de Noé.
Dios dijo en Génesis 9:3-4 “Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. 4Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.”
Después del Diluvio de Noé Dios le permitió al hombre comer carne, pero Dios separó los animales inmundos de los limpios y le permitió comer carne sólo de animales limpios.
Más tarde, Dios le dijo a su pueblo detalladamente cuales eran los animales inmundos y abominables, y le prohibió comerlos.
Los animales inmundos y detestables tienen el mal y naturalezas malvadas, así que el mal y las naturalezas malvadas son almacenados en las personas cuando comen esos animales.
El pueblo de Israel que temía a Dios no comió animales inmundos así como la ley lo dice, y ellos todavía hacen esto.
Daniel y sus tres amigos fueron llevados cautivos para una tierra gentil, y les sirvieron la comida selecta del rey. Pero ellos les dijeron a los oficiales del rey que ellos sólo comerían plantas para no comer la comida que Dios había prohibido.
Como resultado, como dice en Daniel 1:15 al fin de los diez días su semblante parecía mejor y ellos estaban más robustos que todos los jóvenes que habían estado comiendo la comida selecta del rey.
Juan el Bautista que preparó el camino del Señor Jesús comió langostas y miel. Al pueblo le está permitido comer langostas como dice en Levíticos 11:22
Cuando el tiempo del Nuevo Testamento comenzó y el evangelio se extendió a los gentiles, los apóstoles regularon los decretos sobre la comida.
Las regulaciones no obligaban a hacer a los gentiles todo lo que los judíos hacían, pero había un par de cosas que estaban prohibidas aún para ellos también…
Los decretos están escritos en Hechos 21:25 “Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.”

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
¿Qué clase de comida comerán durante el Reino del Milenio?
En aquel tiempo los que sobrevivan después de los Siete Años de la Gran Tribulación sembrarán semillas y cosecharán sus frutos o recogerán y comerán los frutos de los árboles.
No habrá contaminación del aire, ni gusanos, ni insectos dañinos como antes de que la tierra fuera maldita, así que los frutos abundarán en las montañas y campos. Y esos frutos serán grandes y se verán apetecibles.
Y el enemigo Diablo y Satanás será encadenado en el abismo y la gente carnal no manifestará la maldad de sus corazones. Como ellos no matarán animales, no comerán carne sino solo plantas.
¿Qué comerán en el Reino del Milenio los hijos de Dios que han sido salvos?
Ellos tendrán cuerpos resucitados y con los cuerpos resucitados su voluntad se levanta con los aromas de las frutas y las flores. Pero podrán comer comida carnal.
La Biblia nos dice que nuestro Señor resucitado comió pescado asado y pan junto con sus discípulos.
En Juan 21:12-13, “Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.”
Nuestro Señor comió comida junto con sus discípulos, no porque él tuvo hambre, sino porque él quiso que sepamos que podemos comer comida carnal con el cuerpo resucitado.
Las personas espirituales considerarán la comida carnal como desagradable.
En junio “Las Experiencias Especiales de la Comida de la Guerra Coreana” sostuvo que en muchos lugares en Corea, los ciudadanos pueden comer la comida que no pudieron comerla tanto como ellos quisieron.
En los menús de los festivales que presentan varias comidas pasadas de moda incluyendo (los sustitutos de la harina de arroz) el pastel de cebada grueso y duro y la sopa de cebada hervida.
Hace mucho las comidas eran raras y muchas personas las consideraban muy sabrosas.
Si ustedes prueban las comidas anticuadas ahora, no dirían que son tan sabrosas aunque hayan pensado así en su niñez.
Los estudiantes o adultos jóvenes que están familiarizados con el arroz blanco y el pan suave no dirán que es sabroso en absoluto.
Durante el Reino del Milenio las personas espirituales no disfrutarán la comida carnal porque ellos tienen cuerpos resucitados.
Las personas espirituales raramente comerán comida carnal, pero cuando las personas carnales les inviten, ellos podrán comer alegremente la comida carnal con aquellos que los hayan invitado.
La comida carnal que se coma se descompondrá y saldrá del cuerpo a través de la respiración.
En Juan 20:22, nuestro Señor Resucitado apareció ante sus discípulos y sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”
La razón por la que este verso dice que nuestro Señor Resucitado “sopló sobre ellos” es porque significa más que simplemente el soplo de nuestro Señor Jesús.
Nuestro Señor lo hizo para permitirnos saber que cuando tengamos el cuerpo resucitado como nuestro Señor, la comida consumida se descompondrá y saldrá del cuerpo por la respiración.
¡Cuan cómodo e interesante es que la comida consumida saldrá del cuerpo por la respiración, olerá dulcemente y desaparecerá silenciosamente!
Así que, las personas espirituales no necesitarán baños malolientes en absoluto, ni en el Reino del Milenio ni tampoco en el cielo.
Ellos no necesitarán ir al baño y tampoco habrá ningún baño. Esto nos dice cuan limpio, fresco y cómodo es el cielo para que nosotros moremos allí.

Estimados hermanos y hermanas en Cristo,
Desde ahora permítanme ahondar en la comida que comeremos en el cielo.

El cuerpo celestial que tendremos en el cielo es perfecto y apropiado para el reino de los cielos que está por encima del Reino del Milenio.
El cuerpo celestial podrá vivir para siempre por el poder de vida dado por Dios aunque no comamos nada allá.
Nuestro Señor Jesús nos dijo en la Biblia que el cuerpo celestial puede vivir aún sin comer alimento.
En Mateo 26:29, Jesús dijo: “Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.”
El “fruto de la vid” aquí se refiere a todo lo comestible que ha sido creado por el Señor que es la vid verdadera.
Esto no significa solo uvas.
Nuestro Señor no ha comido nada desde el tiempo que resucitó y ascendió al cielo.
Solo cuando el cultivo del ser humano llegue a su fin y los siete años del Banquete de Bodas comience, nuestro Señor comerá junto con sus novias que han conseguido la salvación.
Así como nuestro Señor vivió sin comer nada por 2,000 nosotros podemos vivir sin comer cuando tengamos el cuerpo resucitado.
Cuando comamos el alimento en el cielo, el aroma y los ingredientes incluidos en la comida influirán nuestro cuerpo.
En el cielo algunas veces comeremos por nuestra boca y otras veces nos llenaremos con la gracia sólo a través de la respiración.
Nuestro cuerpo resucitado olerá y tendrá el aroma de las frutas y las flores.
En el cielo podemos capturar el aroma a través de la nariz, boca, ojos, todas las partes del cuerpo y aún el corazón.
Nuestro cuerpo resucitado se llenará más de alegría y felicidad cuando capturemos el aroma.
Así como las personas en la tierra comen diversas comidas para su buena salud, los cuerpos celestiales disfrutarán capturando los aromas.
Así que, disfrutaremos tomando los diferentes aromas de los frutos y las flores.
En el cielo nunca nos aburriremos de nada, de modo que no importa cuanto tiempo olamos las mismas flores, podemos disfrutar la misma felicidad y alegría cada vez.
Si el cuerpo resucitado toma los aromas, los aromas penetrarán en la piel del cuerpo e irradiarán los aromas fuera de la piel.
Así como nos sentimos felices después de rociar perfume en nuestra piel, nuestro cuerpo celestial estará más lleno de vida después de capturar los aromas.
Así que, nuestro cuerpo celestial disfrutará tomando los aromas y comiendo en el cielo.
La comida que consumamos se descompondrá y saldrá del cuerpo a través de la respiración.
¿Qué clase de comida comeremos en el cielo?
Comeremos principalmente varias frutas y beberemos varias bebidas hechas con el agua de vida.
El árbol de vida lleva 12 tipos de frutos, cada uno de los cuales tiene sabor y olor diferente. Además de los frutos del árbol de la vida, hay incontables especies de frutos en el cielo.
En 1,984, cuando recibí revelaciones sobre el cielo, probé los frutos del árbol de la vida en el Espíritu.
Su sabor no podría expresarse con palabras ni podría ser comparado con nada de este mundo.
Así como podemos sentirnos frescos cuando masticamos mentas, cuando probé los frutos del árbol de vida, mi cuerpo fue lleno de gracia y fuerza y me sentí estático.
Podemos disfrutar esos frutos maravillosos en cualquier parte en el cielo y habrá especies innumerables de esos frutos.
En el cielo no beberemos sólo el agua de vida.
Hay varias bebidas para beber que tienen sus propios aromas.
En el cielo podemos vivir para siempre aún así no comamos nada, y siempre podemos estar felices y disfrutar del hecho que estamos en el cielo.
Cuando comamos frutas y bebamos bebidas que tienen su propio sabor y aroma, seremos mucho más felices.
En este mundo, cuando se sienten tan felices, pueden decir que pueden vivir sin comer nada o que ya se sienten llenos.
Pero si comen algo con esa mente feliz, serán mucho más felices.
Es lo mismo en el cielo. ¿Cuando entren al cielo, comerán la misma comida que les encantaba en esta tierra? No
¿Piensan que allá habrá la misma carne, pan o tortas que han disfrutado aquí?
A veces queremos comer alguna comida especial.
A veces queremos comer carne, o comida picante o dulce.

Así que, queremos comer alguna comida especial y específica según la necesidad de nuestra condición y nuestro gusto.
Si comemos y bebemos la comida que queremos, nuestro cuerpo estará más saludable y nuestro corazón será feliz.
Cuando entremos al cielo, y tengamos el cuerpo celestial de acuerdo con el tercer cielo, y después que nuestro nuevo cuerpo no quiera comer la misma comida que hemos disfrutado aquí.
Podemos vivir para siempre sin ninguna comida y sentirnos felices sólo con frutas y bebidas.
Y no tendremos ganas de comer el mismo alimento más.
Recordaremos cosas que hemos experimentado durante el cultivo del ser humano sobre esta tierra.
Y recordaremos una comida específica y sentiremos como que experimentamos su sabor otra vez.
Entonces, podrán imitar la comida carnal y la harán casi con el mismo olor y gusto.
Pero ustedes no prepararán aquellas comidas carnales con frecuencia. En otras palabras, no disfrutarán la comida carnal porque los frutos y bebidas en el cielo son mucho mejores que esas cosas carnales.
Es lo mismo con la comida que muchas personas coreanas comieron durante la Guerra Coreana.
La próxima vez les explicaré lo que ustedes harán en el cielo y que tipo de vida básica llevarán en el cielo.

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
La escritura de hoy dice, “Para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.”
Esta promesa fue dada para aquellos que abandonaron todo lo que poseían, siguieron a Jesús y caminaron el camino de los discípulos de Jesús.
Cuando entren al cielo algunos de ustedes tendrán derecho de sentarse al lado de nuestro Señor en la mesa preparada por ángeles y comer y beber con él.

Algunos otros se sentarán alrededor de unas mesas muy agradables en su mansión celestial y elegantemente disfrutarán de los frutos puestos en los hermosos platos de cristal y serán servidos por los ángeles.
A veces recogerán los frutos que los ángeles trajeron y las comerán.
La calidad y el sabor de los frutos son diferentes de acuerdo a los lugares de morada.
¿Qué clase de vida quieren vivir en el cielo?
Nuestro Dios Padre le recompensará según lo que hayan sembrado y hayan hecho sobre la tierra.
Pueda cada uno de ustedes amar a Dios Padre de corazón para que reciban el amor de nuestro Dios Padre no sólo sobre la tierra sino también en el cielo. ¡En el nombre de nuestro Señor oro!

(amen)

 
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