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2016 Petición de Oración | Dios mide nuestra fe | Conferencia sobre 1 Juan

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Title
   El Amor del Señor    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   Juan 6:53-55
Date
   2017-07-02



Pasaje

[Juan 6:53-55]
"Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida"



[Introducción]

Amados hermanos y hermanas en Cristo,

La noche antes que Él fuera crucificado, Jesús realizó la Última Cena con Sus discípulos.

El partió el pan y les dio vino. Les miró con ojos de compasión más que en otras ocasiones, porque ellos se quedarían en esta tierra.

Aún bajo la presión de tener que tomar pronto la cruz, Él pensó en las almas que se quedarían en esta tierra.

Y Él prometió en Mateo 26:29, "Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre"

El fruto de la vid no se refiere solamente al vino.

Esto hace referencia a todas las cosas que son creadas por Jesús quien es la vid verdadera.

Esto significa que Él comería y bebería el nuevo fruto con nosotros cuando el reino de los cielos venga y todas las cosas sean restauradas.

Como se ha dicho, incluso en este momento en el cielo, el Señor sin comer nada intercede por las almas que están sufriendo en esta tierra.

Él disfrutará del banquete de gozo con nosotros solamente después que terminemos todas nuestras buenas batallas de la fe, vayamos al cielo, y disfrutemos del gozo de la victoria.

El título del mensaje de este día es El amor del Señor.

Realizaremos la Santa Cena en la 2ª parte de este servicio.

Por medio de este servicio y la Santa Cena, espero que piensen sobre cuán agradecidos están ustedes con Dios Padre y con el Señor y cuán profundamente están sintiendo Su amor.

Al hacer esto, puedan reconocer profundamente en su corazón el amor del Señor que derramó toda Su agua y sangre en la cruz y entregó Su vida, y quien está orando por nosotros con lágrimas aún hasta hoy.



[Mensaje Principal]

Amados hermanos y hermanas,

Por medio de la Santa Cena, en primer lugar, tenemos que dar gracias a Dios Padre y al Señor con todo nuestro corazón.

Es parte de la naturaleza humana olvidar la gracia o el favor recibido con el paso del tiempo.

Debido a que Jesús conocía muy bien la naturaleza humana, Él estableció la Santa Cena para ser recordado.

Esto significa que nosotros debemos recordar la gracia y el amor del Señor que derramó Su sangre para redimirnos de los pecados y darnos vida.

¿Qué tan bien lo recuerdan ustedes? ¿Sienten emociones abrumadoras cuando meditan en la cruz del Señor?

¿Viven una vida en la cual dan gracias cada día pensando en la gracia de la salvación?

Cuando yo leo los Cuatro Evangelios en la Biblia, no puedo continuar leyendo.

Esto es porque cuando leo sobre los sufrimientos de Jesús, un fuerte llanto y lamentación me detiene de continuar leyendo.

En ocasiones, no puedo leer siquiera mi propio libro testimonial.

Solamente con recordar el momento cuando recibí sanidad de todas mis enfermedades por el poder de Dios, mi corazón estalla y ardientes lágrimas brotan de mis ojos.

Me siento conmovido cada vez que pienso en la salvación de la cruz. Mi agradecimiento es renovado cada vez que pienso en la gracia de Dios Padre.

Todos ustedes han recibido esta gracia de salvación.

Es más, en esta iglesia, Dios está derramando sobre ustedes nueva gracia cada día para que prosperen en todas las cosas y tengan buena salud así como prospera su alma.

Ustedes pueden ver este punto si simplemente piensan en el período de tiempo entre el momento en el que aceptaron al Señor por primera vez hasta este día.

Yo escucho muchos testimonios de miembros de la iglesia.

"Pastor General, si yo no hubiera llegado a esta iglesia, ya me hubiera suicidado".

"Si yo no hubiera escuchado el evangelio de santidad por medio del pastor, mi familia ya estaría desintegrada". Ellos dicen estas cosas en medio de lágrimas.

Además, ustedes tienen numerosos testimonios de haber recibido sanidad divina y soluciones a situaciones desastrosas.

Sin la gracia de Dios Padre, ¿cuántas situaciones peligrosas habríamos tenido que afrontar?

Habríamos tenido que vivir en medio del dolor a causa de desastres naturales, diversos accidentes, y enfermedades menores así como padecimientos graves.

2 Crónicas 16:9 dice, "Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él".

Cuando ustedes guardan la palabra de Dios, sin fallar, Él los bendice. A los que gozosamente ofrendan para el reino de Dios, Él los bendice al 30, al 60 y al 100 por uno.

Además, con el paso del tiempo Él les da cada vez más poder y fortaleza para que puedan llegar al espíritu y al espíritu completo.

De esta forma, muchos de ustedes están produciendo fruto de luz, de verdad y de bondad, así como también recibiendo bendiciones financieras.

Yo les insto a que ofrezcan en cada momento el aroma de agradecimiento al Señor quien nos salvó y a Dios Padre quien siempre cuida de nosotros.

Amados hermanos y hermanas,

Por medio de la Santa Cena, en segundo lugar, tenemos que sentir el amor de Dios Padre, del Señor y del pastor en lo profundo de nuestro corazón.

Algunas personas declaran lo siguiente:

"Si hubiera habido una sola persona que verdaderamente hubiera creído en mí y me hubiera amado, mi vida habría sido completamente diferente".

Podrá haber una familia, amigos, o un amante que pueda darles algo de su tiempo y dinero, pero es bien difícil encontrar a alguien que pueda sacrificarlo todo.

Si alguno puede entregar su vida, ¿cuán grande es este amor?

La Biblia también dice en Juan 15:13, "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos".

Y afortunadamente, ustedes ya recibieron este inmenso amor.

Y están recibiendo ese amor aún hoy.

El Único que les entregó este amor, ¿no podía ver que ustedes estaban sufriendo y que iban por el camino de la muerte?

Por esta razón, Él escogió morir por nosotros, para darnos vida entregando la Suya.

Éste es nuestro Señor Jesucristo quien nos dio el más inmenso amor que no puede ser comparado con nada más en todo el mundo.

¿Sienten ustedes este amor cada día de sus vidas?

Nosotros no deberíamos solamente reconocer este amor con puro conocimiento.

Con mucha frecuencia escuchamos que Dios es amor y que el Señor nos ama.

Y debido a que lo escuchamos con frecuencia, podemos volvernos insensibles.

Cada persona tiene diferentes sentimientos cuando confiesan su amor diciendo, "Al Padre, al Señor, Yo te amo".
Algunos lo dicen sin ninguna emoción.

Otros lo dicen sintiendo lástima porque sienten que carecen de muchas cosas.

Los demás ya sienten emociones abrumadoras aún antes de decirlo.

Sus ojos están ya llenos de lágrimas.

El nivel de sentir el amor de Dios es diferente de persona a persona dependiendo del grado en el cual han cultivado el espíritu.

Entre más profundo sientan Su amor, más profundamente podrán comprender el corazón del Padre.

Es más, ustedes amarán a Dios Padre y al Señor en primer lugar.

Como dice Marcos 12:30, "Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas", ustedes amarán a Dios con todo su corazón.

Debido a que reconocen que el amor que les ha sido entregado es inmenso, no consideran como pérdida aún si tuvieran que entregar su propia vida.

El apóstol Pablo dijo en Romanos 8:35, "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?".

En los siguiente versículos 38-39, él dice, "Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro".
A Pablo no le importó ninguna clase de dificultad debido a que el amor del Señor y el amor de Dios Padre eran mucho más grandes que las dificultades que él enfrentó.

Yo espero que ustedes sientan el amor de Dios y del Señor de esta forma.

Además, espero que crean en el amor de pastor, que quiere guiarlos a la Nueva Jerusalén, es también amor para ustedes personalmente.

Si sienten todo este amor en su corazón, será fácil cortar con el mundo y desechar la maldad que solía ser difícil de desechar.

Serán capaces de marchar hacia la Nueva Jerusalén sin vacilación a causa del amor que les sostiene hasta el final.

Yo espero que sus vidas estén llenas con el amor del Padre y del Señor.



[Conclusión]

Amados hermanos y hermanas en Cristo, la Santa Cena contiene el profundo amor del Señor.

¿Qué clase de amor es este?

Es el amor para darnos vida eterna incluso muriendo en la cruz y entregando toda Su carne y sangre.

El pasaje bíblico de este día en Juan 6:53 dice, "Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros".

Es decir, a fin que nosotros mantengamos nuestra vida espiritual y además crezcamos en espíritu, tenemos que comer la carne y beber la sangre del Hijo del Hombre.

Esto es porque, como dice Juan 6:55, "Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida".

A fin de comer la carne del Hijo del Hombre, nosotros tenemos que hacer de las palabras de Dios nuestro pan espiritual.

A fin de beber Su sangre, tenemos que practicar las palabras de la verdad con fe.

Entonces, la verdad reemplazará la falsedad en nuestro corazón.

Cuando el amor lo llene, el odio será desechado.

Cuando la humildad llegue, la arrogancia saldrá; cuando la amabilidad entre, el mal temperamento se alejará de nosotros.

A fin de tener verdadera vida en nosotros, mientras aprendemos la palabra de Dios, tenemos que tener las subsiguientes obras de practicar las palabras con fe.

Aquellos que actúan de esta forma disfrutarán más adelante de gloria eterna con el Señor.

Es decir, ellos comerán y beberán en la mesa del Señor realizando fiestas día tras día en el cielo que está preparado para nosotros.

Aún ahora, el Señor está orando por nosotros y esperando ilusionado por ese día.

Cuando compartamos este pan y vino hoy, yo espero que ustedes una vez más impriman el amor del Señor en su corazón.

Al hacer esto, puedan amar al Señor más y disfrutar sobreabundantes bendiciones en cada aspecto de sus vidas, ¡Oro en el nombre del Señor!

 
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