Ya que tuve la oportunidad de estar varios dÃas en Corea con Manmin, pude ofrecer la oración profunda y la adoración espiritual y pude sentir la felicidad santa. El fervor de los miembros de la iglesia por Dios fue sorprendente, y su dedicación conmovió mi corazón profundamente. Su corazón parecÃa estar lleno de puro amor a Dios, al Señor y al pastor. Y fui fortalecido y alentado por medio de la Palabra de Dios. Además, el amor del pastor nos unió como uno en el Señor.