Cuando un vehÃculo cae a una pendiente desde una altura de tres metros, el conductor por lo general sufre graves daños en la cabeza, el cuello y la espalda porque los vidrios explotan y el techo se aplasta por completo. Sin embargo, mi cuerpo no sufrió ningún daño porque el espacio fue suficiente aunque mi automóvil se dio vuelta. Cada vez que pienso en esto me quedo sorprendida.
Doy gracias a Dios quien me protegió con el amor del Señor y el espacio del pastor.
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