Una joya puede ser distinguida en el lodo por su brillo. Asà mismo, los justos somos como joyas ya que somos luz marcamos una diferencia en donde quiera que estemos; Dios se complace Con nosotros. Hay personas cuyos logros son extraordinarios dentro de la historia humana y son admirados y reconocidos por futuras generaciones. Pero entre tantos como estos, difÃcilmente se puede nombrar a alguien que merezca el reconocimiento de Dios. Dios se complace con aquellos que le aman con toda su fuerza, con los que aman a su prójimo como a si mismos, son los que guardan Su palabra, y comparte la luz y el amor de Cristo.