Hubo una vez un general que gano una batalla y fue aplaudido con gran entusiasmo por el rey y muchas otras personas cuando monto un vagón que el rey le habÃa dado para honrarle. El atravesó la puerta de la victoria triunfantemente y toda su tropa le seguÃa. Cuando llego a la fiesta de congratulación, el rey, la reina, y mucha gente le aplaudió nuevamente.
Luego, cuando el general se bajo del vagón y se postro ante el rey, el rey le levanto y aplaudió su merito. Comieron y bebieron celebrando la victoria y el rey dio mayor autoridad y honra al general.