Existe un tiempo determinado para que una semilla pueda brotar, crecer, florecer, y luego dar frutos. Por ejemplo, el arroz se siembra en primavera y la cebada en invierno. Asà mismo, hay trabajos que toman cierto tiempo para llegar a la meta deseada. Es por eso que debemos esperar sabiamente, pidiendo discernir que cosas van primero que otras para poder llevar a cabo todos los pasos necesarios.