En la actualidad muchas personas son esclavas del pecado y sufren porque son cautivas del odio, la ira y la desesperación. Estas personas intentan liberarse por sà mismas una y otra vez pero siempre fracasan, pues desconocen que el único que puede liberarlas del pecado es Jesucristo porque para Él no hay nada imposible. Por lo tanto, si usted desea ser libre de sus pecados, debe depender en Jesucristo quien es el camino, la verdad y la vida. ¡Solamente en Él encontramos verdadera libertad y fe!