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2016 Petición de Oración | Dios mide nuestra fe | Conferencia sobre 1 Juan

 
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Title
   Conferencia sobre 1 Juan(17) - Conferencia sobre 1 Juan (17)    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   1 Juan 2:29 - 3:1
Date
   2011-03-20



Pasaje

[1 Juan 2:29 - 3:1]
[29] Si sabéis que é les justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él. [1] Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.


[Mensaje Principal]

Esta es la 17a sesión de las conferencias sobre 1 Juan.
En la última sesión, hablamos sobre qué clase de vida deben vivir los hijos de Dios después de haber recibido al Espíritu Santo.
Si nosotros realmente comprendemos que hemos obtenido el precioso derecho de convertirnos en hijos de Dios, deberíamos tener gozo desde lo profundo de nuestro corazón, y nuestra vida pasada debería cambiar completamente.
Al pensar en cómo podríamos vivir una vida que es digna de los hijos de Dios y cómo deberíamos vivir de acuerdo a la palabra de Dios, tendríamos sed por la verdad y un deseo de vivir por la voluntad de Dios. Es por eso que aprendemos la Biblia y cambiamos a través de la oración y de invertir nuestro propio esfuerzo.
Si decimos que creemos en Dios, pero no moramos en la palabra de Dios, entonces no podremos tener confianza al tiempo de la venida del Señor.
Cuando estemos frente al juicio de Dios, solamente pensaremos, "¿Por qué viví ese estilo de vida?", y pasaremos vergüenza.
El versículo 29 de Juan explica que los hijos de Dios tienen que morar en la verdad.
Este dice, "Si sabéis que é les justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él".
En ocasiones, cuando ustedes ven el rostro de un niño, naturalmente reconocen de quién es hijo. Es muy natural que los hijos se parezcan a sus padres.
Nosotros los hijos de Dios obviamente tenemos que parecernos a Dios Padre.
Así como Dios quien no tiene ninguna injusticia, Sus hijos también tienen que vivir vidas justas.
Mateo 5:48 dice, "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto".
1 Pedro 1:16 dice, "porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo"
Nosotros comprendemos que aquellos que actúan en perfección, en santidad y en justicia son nacidos de Dios quien es justo.
Incluso el enemigo el diablo y Satanás comprenden esto y se apartan de ellos.
Pero aquellos que practican la injusticia no pueden ser reconocidos como nacidos de Dios.
Aun cuando digan que creen en el Señor, no tienen nada que hacer con Dios quien es luz.
Ellos pertenecen a las tinieblas y no pueden recibir las bendiciones de Dios.
Ellos más bien se convierten en presa del enemigo el diablo y Satanás, el gobernador de las tinieblas, y sufren a causa de pruebas y dificultades.
Amados hermanos y hermanas en Cristo, Dios los está mirando esperando que Sus hijos actúen en perfección y en santidad.
Cuando Él ve a Sus hijos actuando en la verdad, se regocija en gran manera. Y contestará los deseos de sus corazones diciendo, "¿Qué te daré?".
Si yo estoy observándolos, ustedes probablemente mantendrán una expresión facial apacible, usarán buenas palabras y bellas acciones.
Yo no puedo observarlos a cada momento, pero Dios está observándolos todo el tiempo sin quedarse dormido y sin reposar.
Si ustedes recuerdan este hecho, ¿cuánto se esforzarían por volverse más amorosos?
Yo espero que ustedes puedan sentir los ojos de Dios cada día y moren en la verdad y en la justicia.
Yo les insto, para que el hacer esto, sean reconocidos como nacidos de Dios.
Amados hermanos y hermanas en Cristo, la lectura en el pasaje de 1 Juan 3:1 dice, "Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él". LBLA
Este nos dice que veamos cuán grande amor Dios ha otorgado para que seamos llamados hijos de Dios.
¿Ven ustedes Su amor?
¿Realmente comprenden y sienten ese amor en los profundo de sus corazones y en sus vidas?
Cuando Dios existía solo en el principio, Él no carecía de nada. Su gloria llenaba el espacio entero del universo desde la eternidad hasta la eternidad.
Y para compartir tan grande amor y gloria, Él decidió crear a los seres humanos.
Así como los padres se preparan para el bebé que pronto nacerá, Dios creó el universo entero, las estrellas, los planetas y los animales en esta tierra.
Finalmente, Dios hizo a Adán a Su propia imagen con tanto cuidado. Dios le dio la autoridad de gobernar sobre todas las cosas.
Pero cuando Adán pecó, Dios estaba tan decepcionado.
Cuando Él vio a los descendientes de Adán siendo corrompidos por el pecado y la maldad siguiendo las obras de Satanás y oponiéndose a Dios, Él se lamentó tanto que incluso se arrepintió de haber creado a los hombres.
Pero Dios nunca se rindió con la cultivación humana.
Él creyó que finalmente podría obtener verdaderos hijos con quienes poder compartir amor verdadero después que todos los momentos dolorosos hubiesen pasado.
Con esa fe y esperanza, Dios mostró el más grande amor por nosotros.
1 Juan 4:9-10 dice, (9) En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
(10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados".
¿Quién en este mundo sacrificaría su vida por ustedes?
¿Quién los amaría al grado de ser azotado hasta estar bañado en sangre, ser clavado en sus manos y sus pies para morir en la cruz en medio de estar recibiendo tanto desprecio y burlas?
Dios el Creador lo hizo.
Aun cuando nosotros no éramos buenos y no teníamos temor de Dios, cuando éramos el más grande de los pecadores que se oponía a Dios, Él dio la vida de Su único Hijo por ustedes y por mí.
Este amor es un evento de la vida real que también la historia certifica. El calendario que usamos divide el tiempo en a.C. y d.C. basados en el nacimiento de Jesús.
Decir que este año es el 2011 quiere decir que han sido 2011 años desde que Dios envió a Su único Hijo con Su inmenso amor. Este amor que Dios no dio no vino con ninguna condición.
Esto no fue solamente para los hijos de Israel ni solamente para la gente buena.
Aun cuando nosotros vivíamos en medio de pecados como la codicia, la falsedad y la obscenidad, Dios no discrimina a nadie.
Nosotros solamente tenemos que reconocer que somos pecadores, arrepentirnos de nuestros pecados y aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador personal.
Dios nos dio la vida de Su único Hijo para perdonarnos incondicionalmente de todos nuestros pecados y salvarnos. Todo lo que tenemos que hacer es tomarnos de las manos extendidas que Dios nos ofrece.
Él perdona todos nuestros pecados pasados, y nos promete la gloria del esplendoroso Cielo, y nos llama Sus hijos e hijas.
Innumerables personas han reconocido este sorprendente amor y aceptaron a Jesucristo como su Salvador Personal. Se apartaron de toda forma de pecado para estar en el seno de Dios.
Como el pasaje leído anteriormente dice, "y esos somos", nosotros hemos recibido este desbordante amor y nos hemos convertido en preciosos hijos de Dios.
Pero como se ha dicho, "Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él", este mundo pertenece al enemigo el diablo y Satanás, y no conoce a Dios porque no acepta Su amor.
Ni tampoco conocen a los hijos de Dios que han recibido Su amor. Este no puede comprender las vidas de los creyentes.
Los hijos de Dios tienen su esperanza puesta en el Cielo.
Cuando la gente del mundo disfruta emborrachándose con el mundo, los creyentes no participan en las cosas carnales.
En lugar de buscar el beneficio monetario en esta tierra, ellos desean ser santos a los ojos de Dios. Por lo tanto, no se comprometen con la falsedad y la injusticia.
El mundo en ocasiones persigue y odia a estos hijos de Dios porque no los comprende.
Podrá incluso depreciarlos diciendo que son tontos. Pero a los hijos de Dios no les importa ninguna clase de persecución ni burla.
Aun cuando ellos no pueden disfrutar de fama y honor en esta tierra, y aun cuando viven en medio de sufrimientos y pruebas, continúan regocijándose y dando gracias.
Cuando los hijos de Dios viven en la luz buscando las cosas espirituales, algunas personas del mundo abren su corazón. Ellos se preguntan quién es Dios y quieren saber más de Su amor.

 
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